Hoy
asesiné un poema
clavé un cuchillo en la espalda de un verso
y la segunda letra del título se desangró hasta morir.
El engendro del primer verso
despertó la ira de mi violencia.
Me preguntaba incensantemente
¿Por qué me aniquilas?
Y yo le respondía con apuñaladas en su vientre.
Sus entrañas se esparcían en las entrelíneas
interlineado 1,5
3 cm de margen izquierdo
3 cm de margen derecho.
Le di un par de mordidas
y unos latigazos certeros.
Las comas colgaban en pedazos
y los puntos
.......................
antes determinantes de estrofas marchitas
dejaron de existir.
Exquisto resultado he alcanzado con mi crimen!
Una hoja blanca
una pluma ansiosa
y una mano a punto de un nuevo intento.
martes, 31 de marzo de 2009
sábado, 28 de marzo de 2009
La telaraña
La mujer que se mece en las hojas del árbol marchito
pálida por la espada que teje su afilado vestido
se hace tierra en el colgajo de la bandera infame de su patria olvidada.
Dilatada en la atmósfera de su sueño acabado
en un mar de supernovas que no siguen su rumbo.
Eres la unidad de la razón esparcida,
un ciego beso adormilado en el pecho palpitante de mi escultura,
la caricia de los muslos vívidos y deliciosos.
Eres la medianoche entre sábanas haciendo una sinfonía,
los poros rasgados del sudor naufragado.
La plegaria concreta y sutil del séptimo cielo,
el glaciar derretido del cuerpo tormentoso.
Entre colores cristalizados en la plata del techo incendiado
palomas llenas de historias refugiadas entre los surcos de tu piel extasiada
llegan junto al viajero perdido de calles oscuras.
La cena de una araña hambrienta tejiendo ilusiones
se torna la fiel compañera del fin de su profecía perdida
y así llega el silencio, una vez más, al cielo de mis percepciones.
pálida por la espada que teje su afilado vestido
se hace tierra en el colgajo de la bandera infame de su patria olvidada.
Dilatada en la atmósfera de su sueño acabado
en un mar de supernovas que no siguen su rumbo.
Eres la unidad de la razón esparcida,
un ciego beso adormilado en el pecho palpitante de mi escultura,
la caricia de los muslos vívidos y deliciosos.
Eres la medianoche entre sábanas haciendo una sinfonía,
los poros rasgados del sudor naufragado.
La plegaria concreta y sutil del séptimo cielo,
el glaciar derretido del cuerpo tormentoso.
Entre colores cristalizados en la plata del techo incendiado
palomas llenas de historias refugiadas entre los surcos de tu piel extasiada
llegan junto al viajero perdido de calles oscuras.
La cena de una araña hambrienta tejiendo ilusiones
se torna la fiel compañera del fin de su profecía perdida
y así llega el silencio, una vez más, al cielo de mis percepciones.
Amándote organizacionalmente
Arrullada por sentimientos de inspiración fascinada
me conmuevo ante tu cuerpo embriagado de espuma.
El suspiro de la vida atenuada de sigilosas caricias
clama por el naufragio de tu boca extasiada.
Pintando entre sábanas el sueño de tu piel replicada
enciendo la tragedia griega de un anti-héroe apasionado.
Contra la pared de un incendio difuminado
exclamas el derecho de mi territorio distante.
Perdida entre el sepulcro del sudor de tus venas
recito el canto de tu agua vibrante de adicción insensata.
El castillo de tu fe resucitada rompe el cántaro de mi decencia
devorando el imperio de la flor de mi ausencia.
me conmuevo ante tu cuerpo embriagado de espuma.
El suspiro de la vida atenuada de sigilosas caricias
clama por el naufragio de tu boca extasiada.
Pintando entre sábanas el sueño de tu piel replicada
enciendo la tragedia griega de un anti-héroe apasionado.
Contra la pared de un incendio difuminado
exclamas el derecho de mi territorio distante.
Perdida entre el sepulcro del sudor de tus venas
recito el canto de tu agua vibrante de adicción insensata.
El castillo de tu fe resucitada rompe el cántaro de mi decencia
devorando el imperio de la flor de mi ausencia.
viernes, 27 de marzo de 2009
No sé que nombre darte
No eres la verdad de mi enfermedad
ni la mentira del asesinato de mi pesadilla.
No sé que nombre darte
infame ser cíclico de siluetas inexplicables.
Me condenas a tu lecho de dificultad inexistente,
a tu tiempo crudo y suculento de serpientes virtuales.
La tormenta de sigilosas y rebeldes banderas
teje el nido de resoluciones aprisionadas.
El réquiem de tus letras críticas esferadas
en caídas liberadas de paganos revoloteos
estrecha la catatonía de una noche arañada
cristalizada en la inmunidad de tu disfraz.
No sé que nombre darte
supuesta falsedad dibujada en mi abismo
infernal olvido atracado en el puerto de un instinto
con el toque sutil del esmalte derramado de mi sangre.
ni la mentira del asesinato de mi pesadilla.
No sé que nombre darte
infame ser cíclico de siluetas inexplicables.
Me condenas a tu lecho de dificultad inexistente,
a tu tiempo crudo y suculento de serpientes virtuales.
La tormenta de sigilosas y rebeldes banderas
teje el nido de resoluciones aprisionadas.
El réquiem de tus letras críticas esferadas
en caídas liberadas de paganos revoloteos
estrecha la catatonía de una noche arañada
cristalizada en la inmunidad de tu disfraz.
No sé que nombre darte
supuesta falsedad dibujada en mi abismo
infernal olvido atracado en el puerto de un instinto
con el toque sutil del esmalte derramado de mi sangre.
viernes, 20 de marzo de 2009
Amarte a ti
Amarte a ti
es la sabiduría de una clásica canción
conjugada con la brisa de tu caricia
alcanzada por el signo de mi piel entumecida.
Es el eterno resplandor de la cima de mi almohada
que emerge en la gloria de tu conciencia
estallando en esferas de sed y saciedad
que se rasgan en la humedad de tu cielo.
Amarte a ti
es navegar entre los surcos de tu cuerpo de plata
moldeando los espacios del silencio guardado en el ropero
entre bosquejos de la realidad de mi fragilidad apasionada.
Es llenar mis ganas, mis besos, mis ansias
buscando en cada aventura el camino a tu edén
alzando mi voz en secretas palabras
en el atardecer de tu primavera florecida.
Amarte a ti
es gritar tu nombre entre dientes
jugando con el viento de mi nocturna oscuridad
combinando los colores de la ventana empañada de tu aliento.
Es mirarme al espejo y dibujar tu silueta con mi sonrisa
la constante alegría de los días alucinados
el umbral de mis ojos sellados con tu beso
estallando en el comienzo de la incomprensión y el desenfreno.
Amarte a ti
es el refugio de mi alma liberada
embriagada por el vino de tu esencia juvenil
y la madurez del verbo de tu nombre en la mañana.
(¡Es que Te Amo!)
es la sabiduría de una clásica canción
conjugada con la brisa de tu caricia
alcanzada por el signo de mi piel entumecida.
Es el eterno resplandor de la cima de mi almohada
que emerge en la gloria de tu conciencia
estallando en esferas de sed y saciedad
que se rasgan en la humedad de tu cielo.
Amarte a ti
es navegar entre los surcos de tu cuerpo de plata
moldeando los espacios del silencio guardado en el ropero
entre bosquejos de la realidad de mi fragilidad apasionada.
Es llenar mis ganas, mis besos, mis ansias
buscando en cada aventura el camino a tu edén
alzando mi voz en secretas palabras
en el atardecer de tu primavera florecida.
Amarte a ti
es gritar tu nombre entre dientes
jugando con el viento de mi nocturna oscuridad
combinando los colores de la ventana empañada de tu aliento.
Es mirarme al espejo y dibujar tu silueta con mi sonrisa
la constante alegría de los días alucinados
el umbral de mis ojos sellados con tu beso
estallando en el comienzo de la incomprensión y el desenfreno.
Amarte a ti
es el refugio de mi alma liberada
embriagada por el vino de tu esencia juvenil
y la madurez del verbo de tu nombre en la mañana.
(¡Es que Te Amo!)
martes, 17 de marzo de 2009
Ya no hay más
No habrán otras huellas que alimenten mi cama
ni otras manos que enciendan mis espacios.
Como una serpiente al filo de la saciedad
serás el autorretrato de mi rebelde conclusión.
No habrán otras cometas aventuradas en mi galaxia
ni otra existencia que reclame la inmensidad de mi tacto.
Serás la mordida del sueño apuñalado en la almohada
y la carne putrefacta hambrienta de mi anzuelo.
No habrán silencios que levanten mi cruz cubierta de miel
ni las vibraciones de una taza de vívidas ilusiones.
Como la novedad asesinada en el décimo encuentro
serás la lucha de mis pasos arrastrados.
No habrán más tentaciones que arrastren mis poros sedientos
ni madrugadas maltratadas por el placer intoxicado.
Serás el tiempo malgastado de mi otoño ensangrentado
y la pálida brisa del recuerdo olvidado.
ni otras manos que enciendan mis espacios.
Como una serpiente al filo de la saciedad
serás el autorretrato de mi rebelde conclusión.
No habrán otras cometas aventuradas en mi galaxia
ni otra existencia que reclame la inmensidad de mi tacto.
Serás la mordida del sueño apuñalado en la almohada
y la carne putrefacta hambrienta de mi anzuelo.
No habrán silencios que levanten mi cruz cubierta de miel
ni las vibraciones de una taza de vívidas ilusiones.
Como la novedad asesinada en el décimo encuentro
serás la lucha de mis pasos arrastrados.
No habrán más tentaciones que arrastren mis poros sedientos
ni madrugadas maltratadas por el placer intoxicado.
Serás el tiempo malgastado de mi otoño ensangrentado
y la pálida brisa del recuerdo olvidado.
viernes, 13 de marzo de 2009
Encuentro y despedida
Ríndete ante el seno insano de un regazo avasallador
hoy es el día, el tiempo, el instante.
Paloma ausente, extraña, vibrante de luz encarnada de cielos esparcidos
ven y apóyate en el vientre sigiloso y aturdido del silencio.
Muerde la piel tibia y bronceada de espejos carnosos.
Salvaje tormento de caricias plasmadas de electricidad
histérica y joven carrera de manos curiosas.
No controles el deseo,
no frenes el contacto de las formas sedientas.
Apodérate de la delicia que cae desde los poros más inhóspitos,
déjame llevarte al final de esta rueda de satélites amanecidos.
Las sábanas teñidas de gemidos ahogados
se deshacen en embajadas prohibidas de secretos venenosos.
Una y otra vez encadenada a la mirada explosiva de tu caminar
posees el remanso de lluvias hervidas en el reflejo de una extraña.
Calla, mi salvaje amante
no menciones tu nombre en esta noche de sensaciones.
Seré tu esclava, tu fantasía, tu cruel y despiadado recuerdo,
serás el encuentro, la despedida,
el fruto de mi juego sensual.
El enemigo de la rutina agobiante de mi lecho matrimonial,
el guardián de una aventura irrepetible,
el amor inexistente, el placer conjugado
el solitario recuerdo de mi engaño consumado.
hoy es el día, el tiempo, el instante.
Paloma ausente, extraña, vibrante de luz encarnada de cielos esparcidos
ven y apóyate en el vientre sigiloso y aturdido del silencio.
Muerde la piel tibia y bronceada de espejos carnosos.
Salvaje tormento de caricias plasmadas de electricidad
histérica y joven carrera de manos curiosas.
No controles el deseo,
no frenes el contacto de las formas sedientas.
Apodérate de la delicia que cae desde los poros más inhóspitos,
déjame llevarte al final de esta rueda de satélites amanecidos.
Las sábanas teñidas de gemidos ahogados
se deshacen en embajadas prohibidas de secretos venenosos.
Una y otra vez encadenada a la mirada explosiva de tu caminar
posees el remanso de lluvias hervidas en el reflejo de una extraña.
Calla, mi salvaje amante
no menciones tu nombre en esta noche de sensaciones.
Seré tu esclava, tu fantasía, tu cruel y despiadado recuerdo,
serás el encuentro, la despedida,
el fruto de mi juego sensual.
El enemigo de la rutina agobiante de mi lecho matrimonial,
el guardián de una aventura irrepetible,
el amor inexistente, el placer conjugado
el solitario recuerdo de mi engaño consumado.
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