martes, 17 de marzo de 2009

Ya no hay más

No habrán otras huellas que alimenten mi cama
ni otras manos que enciendan mis espacios.
Como una serpiente al filo de la saciedad
serás el autorretrato de mi rebelde conclusión.

No habrán otras cometas aventuradas en mi galaxia
ni otra existencia que reclame la inmensidad de mi tacto.
Serás la mordida del sueño apuñalado en la almohada
y la carne putrefacta hambrienta de mi anzuelo.

No habrán silencios que levanten mi cruz cubierta de miel
ni las vibraciones de una taza de vívidas ilusiones.
Como la novedad asesinada en el décimo encuentro
serás la lucha de mis pasos arrastrados.

No habrán más tentaciones que arrastren mis poros sedientos
ni madrugadas maltratadas por el placer intoxicado.
Serás el tiempo malgastado de mi otoño ensangrentado
y la pálida brisa del recuerdo olvidado.

viernes, 13 de marzo de 2009

Encuentro y despedida

Ríndete ante el seno insano de un regazo avasallador
hoy es el día, el tiempo, el instante.
Paloma ausente, extraña, vibrante de luz encarnada de cielos esparcidos
ven y apóyate en el vientre sigiloso y aturdido del silencio.

Muerde la piel tibia y bronceada de espejos carnosos.
Salvaje tormento de caricias plasmadas de electricidad
histérica y joven carrera de manos curiosas.

No controles el deseo,
no frenes el contacto de las formas sedientas.
Apodérate de la delicia que cae desde los poros más inhóspitos,
déjame llevarte al final de esta rueda de satélites amanecidos.

Las sábanas teñidas de gemidos ahogados
se deshacen en embajadas prohibidas de secretos venenosos.
Una y otra vez encadenada a la mirada explosiva de tu caminar
posees el remanso de lluvias hervidas en el reflejo de una extraña.

Calla, mi salvaje amante
no menciones tu nombre en esta noche de sensaciones.

Seré tu esclava, tu fantasía, tu cruel y despiadado recuerdo,
serás el encuentro, la despedida,
el fruto de mi juego sensual.

El enemigo de la rutina agobiante de mi lecho matrimonial,
el guardián de una aventura irrepetible,
el amor inexistente, el placer conjugado
el solitario recuerdo de mi engaño consumado.

jueves, 12 de marzo de 2009

Animal-humano

Me gustan las siluetas corroídas de un papel desgastado,
lo ácido, lo insano, lo insalubre.
Admiro al poeta que ve en lo hermoso la cruel realidad
que resbala por el cuello inflamado de la envidia.

Persigo las ruinas extravagantes del infierno vertido en mi vientre
husmeando la derrota del jugador aniquilado.
Me gusta jugar con la razón de los insólitos impostores
llegando al final de la vulnerabilidad "animal-humana".

Estrujo el manto estoico de los versos blasfemos
condenando la compasión, la piedad, el perdón.
Me rebelo ante el estímulo hipócrita y rendido a la ridiculez
amando la indiferencia del demonio asfixiado por la mentira.

Obedezco al amo de la perdición y el pecado
resumiendo al corazón en una ilusión, en la utopía del mundo desdichado.
Prefiero la verdad inexistente,
al que posee mentiras viejas pero bien dichas.

Soy la cazadora de plegarias lujuriosas,
la duda de la desgracia,
la pesadilla convertida en fuego eterno,
la sangre palpitante del camino estrecho a mi sendero.

Soy la que recorre el dolor del suicidio anticipado,
la que recoge los restos de la falsedad absurda,
la insolencia hecha carne,
el regazo ardiente y despediado del regreso constante.

No son versos

O show de bosta está por começar!


Los jietes del infierno se amontonan en la entrada del túnel
los veo,
los siento,
los deseo.
Los suicidas encadenados a los caballos disfrutan su dolor
los huelo,
los espero,
los deseo.
Trepan incesantes por las rocas de mi cuerpo sediento
los aliento,
los llamo,
los atraigo.
Una onda psicodélica de imágenes vagan por jardines marchitos
los maltrato,
los pisoteo,
los utilizo.
El cementerio de tonos en sepia me lanza su aliento podrido
lo sigo,
lo alcanzo,
lo acepto.
Se abre el portón del pasado abstracto en geometría ensangrentada
lo recorro,
lo asimilo,
lo cierro.
Un temblor de sacrificios coagulados se lanzan al abismo
un demonio con lengua turbulenta me atrae a su nicho sepulcral
lo lamo,
me enciende,
me gusta.

lunes, 9 de marzo de 2009

Ella

Su vida la ha entregado a dibujar el placer en luces oscuras
Esperando en una esquina maltratada y usada
Al nuevo e infernal tacto de lenguas ajenas.
Prefiere aniquilar el bien que circunda su conciencia dormida
Cobrándole a las horas la indecencia del edén de sus caricias
Fingiendo la fiebre que ensucia su timidez olvidada
Mientras el dolor de un mordisco voraz la devuelve a su realidad.
Aquella realidad marginal de una niña convertida en nada
Enclaustrada en cuartos desafinados rasgados de lágrimas.
Hoy, ella se ve como es
Diferente a su ideal de dama frágil y delicada
Acorralada en la inmundicia de lo prohibido, de lo callado
En la pudrición de los gritos azotados de un par de horas agónicas
Ella huye del reflejo que solía ser un haz iluminado
Evita pensar en lo espiritual
¿Dios?... Lo ha borrado de su vocabulario
El cual se resume en las alas quebradas de una golondrina en un nicho húmedo de pecados
Ella espera embriagada de alientos nauseabundos
El contrato de una nueva aventura vacía y sin sentido
Ella espera ser, una noche más, la que perfumará de tabaco el cielo
Y derramará gotas de entrañas en su rojo vestido.

sábado, 7 de marzo de 2009

Tengo ganas

Tengo ganas de regalarle el sol a una lágrima,
de correr por el sendero de los labios que pronuncian mi nombre.
Tengo ganas de viajar en la ilusión de mi futuro
visitando los vagones de un tren silencioso en busca de mi misma.
Tengo ganas de llegar al comienzo de cada final de mis historias
y de soñar que quedo estampada en los brazos de una estrella.
Tengo ganas de hacer un pacto con las espinas de un rosal
y que de mi pecho nazca el grito incesante de mi adolescencia dormida.
Tengo ganas de revivir la niñez olvidada entre viento y tormentas
y de la inocencia de las carcajadas de antaño.
Tengo ganas de decirle adiós a la escarcha de los techos casi tropicales
y a la espera del anochecer en una iglesia vacía.
Tengo ganas de matar al tiempo y de enterrar sus huellas,
de tentar y desafiar al destino al despertar de cada mañana.
Tengo ganas de fingir con la misma hipocresía de los fantasmas arrepentidos
y de ser capaz de entregarles mi calor incondicional.
Tengo ganas de arrancar el rencor de cientos de noches de insomnio
y de encontrar un ideal en el nicho de un vientre maternal.
Tengo ganas de seguir la luz que tan sólo mis ojos pueden alcanzar
y que por un sólo un instante una cálida mano me acompañe a soñar.

miércoles, 4 de marzo de 2009

No necesita un título

¿Qué piensa el viento cuando derrama sus últimas palabras?
¿Quién le dice a una gota de rocío que abandone aquella hoja otoñal?
¿Quién le ruega a la noche que cese sus lágrimas?
¿Qué obliga a una rosa a marchitarse?
¿Quién permite que el invierno llegue una y otra vez?
¿Quién te llama a destruir sentimientos bajo tus pisadas?
¿Quién te habló sobre el corazón de una mujer?
¿Quién te susurró el aliento de una piel fresca?
¿Quién me pidió que yo te amara?

Peces