lunes, 19 de julio de 2010

Eso fue...

Fui ayer sal que renegó el acero;
oblicua seda que derramó tinta negra
bajo la cobija de oro pintada en lluvia.
Fuimos largos pasos;
humedales en franca decadencia
y caricias perversas de ridículas estaciones.
Fuiste la carne que masticó el diente;
un dedal enredado entre agujas
que vertió mares en nubes vaporizadas;
una lengua deshidratada,
un ojo al revés
y un dedo que ya no apunta.

sábado, 19 de junio de 2010

Elegía imposible

Hoy la noche es blanca.
Blanca como el ojo recostado en mi lomo.
Hoy el frío es denso, callado.
Se arrima y se entrega en estados mentales
que reniegan el humo violeta de sus pestañas.
Hoy ya no es noche ni día.
No es sombra ni esputo.
Hoy, es ronquido austero de elegías imposibles.
Hoy es hoy y no será mañana.

miércoles, 9 de junio de 2010

Me sometí

Me sometí a lo impúdico;
a la crudeza inmoral
de palpitarle a lo ajeno;
a confesarme ante una tabla
que destiñe cuerpos olvidados,
extraños y apacibles.
Me separé del hecho
vociferando improperios
desgarrados en tildes
que no debieron imprimirse.
Hice el amor un par de veces
y en otro par de oportunidades
decidí morir.
Pero el infortunio revivió mis sienes
y clavé los hilos de la vulgaridad
que tejen hoy, la indecencia
del resto de mis días.
Fui eco en yemas azules;
fui hueso y viento
de ojos astillados;
fui sombra que no se borró;
fui coágulo de verano
adherido al pavimento.
Sin embargo, me sometí.
A lo impúdico, a lo insólito
y a ti.

martes, 1 de junio de 2010

Que te follen


Despellejé la cobardía
al torturar la oscuridad
bajo un par de pies embarrados.

Me arrodillé y pedí perdón
-sin culpa-
sin una maldita culpa que
deshiciera en sal y azufre
el asqueroso reflejo
que se retorcía en tus uñas.

Maldije tu odio
borracho de abriles
que no se recuerdan
-ya no se recuerdan-.

Y en la ansiedad de opacar
el vicio indecente que rodea
la mugre de tu lengua,
pacté tu vergüenza en mis sienes,
grabé el aliento de tu vómito
en mi vientre
y me largué
-me fui a la mierda-.

Desde la mierda te lancé el último beso
mientras cultivaba el odio
que alimenta mi voz y mis entrañas.
Y grité
-como nunca en mi puta vida grité-


¡Que te follen! ¡Que te follen de una vez!


Y reí,
como nunca en mi vida reí
cuando te partieron el culo por la mitad.


… Te miré a los ojos
y vi que ya no eras tú…
-era yo, era yo-

miércoles, 19 de mayo de 2010

Despojos



Aroma rancio, nauseabundo.
Un seno al aire que dibuja muertos.
Lectura de perversiones tuyas, mías...
Deshojando el encierro y el hambre.

Girasoles marchitos bajo una sonrisa en sepia.
Orgullo aplastado en infortunios absurdos.

Tú y yo,
un "nada" conjugado al "todo" externo de lo irreal.

Búsqueda de abrazos rotos.
El colapso de un vestido manchado, ensangrentado.
Princesa suicida con daga ajena.

La pretensión de un pasado que no revive.
Un recuerdo, un instante…

… una imagen.

Al unísono son despojos.

lunes, 10 de mayo de 2010

¿Bailamos?

Desde que perdí el sueño en medio
de la miseria de un latido, imaginé
el revoloteo de un infortunio casi
ahogado en un charco salado de miel.
Con el paso cansado, intentando besar
el suelo que no me sostenía, dejé atrás
esa miel perpetua de desencantos y
bailé. Bailé como nuca imaginé bailar.
Me aferré a un “do”, a un “mi” y a un
“si” que deleitaron un “fa” sostenido
en mis sienes, aligerando el paso,
soñando un cuento inmortalizado
en melodía radiante de besos
crucificados en piedra y cemento.
Embarré tu espalda con finezas de
dama enamorada mientras la música
seguía robando el sueño y bailábamos…
Bailábamos hasta matar el aroma del
viento; hasta fundir el temblor de tus
manos con la cintura de mi cuello;
hasta resucitar el infinito que de noche,
sentía el ritmo alado de tu aliento y el
mío. Resbalando en piel, el brillo de la
huella de tu pelvis grabó tus sonidos
en mi vientre cuando el juramento
de un planeta casi destructivo, sollozaba
a gritos un “te quiero” a la única estrella
que aún giraba alrededor de los dos.

miércoles, 28 de abril de 2010

Y será noche

Habrá victorias dentro de botellas de vidrios
cuando se despegue la opacidad de la madera podrida;
cuando se atraganten las lenguas perforadas
que lastiman la sequedad del alma ante el descontrol.


Resistirá el borde afilado de la consciencia
cuando ya no lastime el tiempo
y se haga resurrección eterna en el vientre vacío
de una pérdida ensangrentada de olores y pobreza.


Y será noche,
porque en la noche se esconden las sombras,
porque a nadie le importa si vivo o muero,
porque ante la desgracia se desvía la mirada
y se muerden los huesos enterrados en el basural.


La pretensión será la justicia de la orfandad
ante la ceguera y la mudez
de un niño que llora lágrimas secas.
Un niño que busca entre criaturas deformes,
la semejanza de un rasgo de piel que no cabe en sus manos.


Para reír,
para caminar,
para soñar,
para vivir.


Para amar un cuento partido a la mitad
en el que nacían victorias dentro de botellas de vidrio,
batallas que invadían la fantasía de un anhelo.


El anhelo que se suicidó de noche,
cuando las sombras suelen esconderse
y cuando a nadie le importa
si vivo o muero.

Peces