O show de bosta está por começar!
Los jietes del infierno se amontonan en la entrada del túnel
los veo,
los siento,
los deseo.
Los suicidas encadenados a los caballos disfrutan su dolor
los huelo,
los espero,
los deseo.
Trepan incesantes por las rocas de mi cuerpo sediento
los aliento,
los llamo,
los atraigo.
Una onda psicodélica de imágenes vagan por jardines marchitos
los maltrato,
los pisoteo,
los utilizo.
El cementerio de tonos en sepia me lanza su aliento podrido
lo sigo,
lo alcanzo,
lo acepto.
Se abre el portón del pasado abstracto en geometría ensangrentada
lo recorro,
lo asimilo,
lo cierro.
Un temblor de sacrificios coagulados se lanzan al abismo
un demonio con lengua turbulenta me atrae a su nicho sepulcral
lo lamo,
me enciende,
me gusta.
jueves, 12 de marzo de 2009
lunes, 9 de marzo de 2009
Ella
Su vida la ha entregado a dibujar el placer en luces oscuras
Esperando en una esquina maltratada y usada
Al nuevo e infernal tacto de lenguas ajenas.
Prefiere aniquilar el bien que circunda su conciencia dormida
Cobrándole a las horas la indecencia del edén de sus caricias
Fingiendo la fiebre que ensucia su timidez olvidada
Mientras el dolor de un mordisco voraz la devuelve a su realidad.
Aquella realidad marginal de una niña convertida en nada
Enclaustrada en cuartos desafinados rasgados de lágrimas.
Hoy, ella se ve como es
Diferente a su ideal de dama frágil y delicada
Acorralada en la inmundicia de lo prohibido, de lo callado
En la pudrición de los gritos azotados de un par de horas agónicas
Ella huye del reflejo que solía ser un haz iluminado
Evita pensar en lo espiritual
¿Dios?... Lo ha borrado de su vocabulario
El cual se resume en las alas quebradas de una golondrina en un nicho húmedo de pecados
Ella espera embriagada de alientos nauseabundos
El contrato de una nueva aventura vacía y sin sentido
Ella espera ser, una noche más, la que perfumará de tabaco el cielo
Y derramará gotas de entrañas en su rojo vestido.
Esperando en una esquina maltratada y usada
Al nuevo e infernal tacto de lenguas ajenas.
Prefiere aniquilar el bien que circunda su conciencia dormida
Cobrándole a las horas la indecencia del edén de sus caricias
Fingiendo la fiebre que ensucia su timidez olvidada
Mientras el dolor de un mordisco voraz la devuelve a su realidad.
Aquella realidad marginal de una niña convertida en nada
Enclaustrada en cuartos desafinados rasgados de lágrimas.
Hoy, ella se ve como es
Diferente a su ideal de dama frágil y delicada
Acorralada en la inmundicia de lo prohibido, de lo callado
En la pudrición de los gritos azotados de un par de horas agónicas
Ella huye del reflejo que solía ser un haz iluminado
Evita pensar en lo espiritual
¿Dios?... Lo ha borrado de su vocabulario
El cual se resume en las alas quebradas de una golondrina en un nicho húmedo de pecados
Ella espera embriagada de alientos nauseabundos
El contrato de una nueva aventura vacía y sin sentido
Ella espera ser, una noche más, la que perfumará de tabaco el cielo
Y derramará gotas de entrañas en su rojo vestido.
sábado, 7 de marzo de 2009
Tengo ganas
Tengo ganas de regalarle el sol a una lágrima,
de correr por el sendero de los labios que pronuncian mi nombre.
Tengo ganas de viajar en la ilusión de mi futuro
visitando los vagones de un tren silencioso en busca de mi misma.
Tengo ganas de llegar al comienzo de cada final de mis historias
y de soñar que quedo estampada en los brazos de una estrella.
Tengo ganas de hacer un pacto con las espinas de un rosal
y que de mi pecho nazca el grito incesante de mi adolescencia dormida.
Tengo ganas de revivir la niñez olvidada entre viento y tormentas
y de la inocencia de las carcajadas de antaño.
Tengo ganas de decirle adiós a la escarcha de los techos casi tropicales
y a la espera del anochecer en una iglesia vacía.
Tengo ganas de matar al tiempo y de enterrar sus huellas,
de tentar y desafiar al destino al despertar de cada mañana.
Tengo ganas de fingir con la misma hipocresía de los fantasmas arrepentidos
y de ser capaz de entregarles mi calor incondicional.
Tengo ganas de arrancar el rencor de cientos de noches de insomnio
y de encontrar un ideal en el nicho de un vientre maternal.
Tengo ganas de seguir la luz que tan sólo mis ojos pueden alcanzar
y que por un sólo un instante una cálida mano me acompañe a soñar.
de correr por el sendero de los labios que pronuncian mi nombre.
Tengo ganas de viajar en la ilusión de mi futuro
visitando los vagones de un tren silencioso en busca de mi misma.
Tengo ganas de llegar al comienzo de cada final de mis historias
y de soñar que quedo estampada en los brazos de una estrella.
Tengo ganas de hacer un pacto con las espinas de un rosal
y que de mi pecho nazca el grito incesante de mi adolescencia dormida.
Tengo ganas de revivir la niñez olvidada entre viento y tormentas
y de la inocencia de las carcajadas de antaño.
Tengo ganas de decirle adiós a la escarcha de los techos casi tropicales
y a la espera del anochecer en una iglesia vacía.
Tengo ganas de matar al tiempo y de enterrar sus huellas,
de tentar y desafiar al destino al despertar de cada mañana.
Tengo ganas de fingir con la misma hipocresía de los fantasmas arrepentidos
y de ser capaz de entregarles mi calor incondicional.
Tengo ganas de arrancar el rencor de cientos de noches de insomnio
y de encontrar un ideal en el nicho de un vientre maternal.
Tengo ganas de seguir la luz que tan sólo mis ojos pueden alcanzar
y que por un sólo un instante una cálida mano me acompañe a soñar.
miércoles, 4 de marzo de 2009
No necesita un título
¿Qué piensa el viento cuando derrama sus últimas palabras?
¿Quién le dice a una gota de rocío que abandone aquella hoja otoñal?
¿Quién le ruega a la noche que cese sus lágrimas?
¿Qué obliga a una rosa a marchitarse?
¿Quién permite que el invierno llegue una y otra vez?
¿Quién te llama a destruir sentimientos bajo tus pisadas?
¿Quién te habló sobre el corazón de una mujer?
¿Quién te susurró el aliento de una piel fresca?
¿Quién me pidió que yo te amara?
¿Quién le dice a una gota de rocío que abandone aquella hoja otoñal?
¿Quién le ruega a la noche que cese sus lágrimas?
¿Qué obliga a una rosa a marchitarse?
¿Quién permite que el invierno llegue una y otra vez?
¿Quién te llama a destruir sentimientos bajo tus pisadas?
¿Quién te habló sobre el corazón de una mujer?
¿Quién te susurró el aliento de una piel fresca?
¿Quién me pidió que yo te amara?
jueves, 11 de diciembre de 2008
Te busco
Te busco entre los trapos de un vagabundo errante
Entre los segundos de un perdido instante.
Te busco entre las rendijas de una pared demolida
y hasta en las lágrimas de unos ojos sin vida.
Te busco en el rocío de la maleza,
entre los gritos de una piedra muerta.
Te busco en las alas de una mariposa que se ha ido
y entre las nubes de un cielo negro y su abismo.
Te busco en lo grotesco y en lo sublime,
en lo común y en lo increíble.
Te busco entre mis poros cerrados
y en el vacío que dejaste en el cuarto abandonado.
Te busco sabiendo que no podré encontrarte
porque en una tumba fría y distante
yace por siempre, el cuerpo de mi amante.
Entre los segundos de un perdido instante.
Te busco entre las rendijas de una pared demolida
y hasta en las lágrimas de unos ojos sin vida.
Te busco en el rocío de la maleza,
entre los gritos de una piedra muerta.
Te busco en las alas de una mariposa que se ha ido
y entre las nubes de un cielo negro y su abismo.
Te busco en lo grotesco y en lo sublime,
en lo común y en lo increíble.
Te busco entre mis poros cerrados
y en el vacío que dejaste en el cuarto abandonado.
Te busco sabiendo que no podré encontrarte
porque en una tumba fría y distante
yace por siempre, el cuerpo de mi amante.
jueves, 2 de octubre de 2008
martes, 9 de septiembre de 2008
Marisole de Monserrat Alvarez Cisternas
Pequeño pedazo de voz en flor
ahogada dentro de tu refugio maternal.
Luz de una penumbra apagada por el olvido.
A tí, pequeña de nombre de mujer inmensa
A tí, aquella despojada como la luna del día
Preciosa mariposa de alas que no emprendieron el vuelo
Viva en pocos recuerdos
Viva en una familia que te esperó
y que no alcanzó a despedirte
Viva en el corazón de tu madre
y en el regazo, ahora de tu padre...
ahogada dentro de tu refugio maternal.
Luz de una penumbra apagada por el olvido.
A tí, pequeña de nombre de mujer inmensa
A tí, aquella despojada como la luna del día
Preciosa mariposa de alas que no emprendieron el vuelo
Viva en pocos recuerdos
Viva en una familia que te esperó
y que no alcanzó a despedirte
Viva en el corazón de tu madre
y en el regazo, ahora de tu padre...
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