Mi belleza burda,
mi estrepitosa vergüenza
y esas agallas que se extraviaron
entre los pliegues de las manos.
Un rencor indefinido,
taciturno entre las lenguas vespertinas;
vertebral en ciertos extremos
e incomprensible en su propia (des) humanidad,
devoró las alas
en un viaje que nunca iría a comenzar.
jueves, 8 de septiembre de 2011
domingo, 28 de agosto de 2011
Nunca duele y siempre duele
Me convertí en vertiente inmadura,
holgada entre las sábanas de una cama resbaladiza
y negando desde las uñas
que estoy en el lugar equivocado.
Nunca duele y duele siempre esa incertidumbre filosófica
de abrazar la madera húmeda,
de hurgar la herida hasta el fondo,
de roerle al tiempo las entrañas.
Aún cuando entre mis piernas se resequen las raíces
y destile el polvo amarillento de aquellos instantes.
-Sus instantes-
holgada entre las sábanas de una cama resbaladiza
y negando desde las uñas
que estoy en el lugar equivocado.
Nunca duele y duele siempre esa incertidumbre filosófica
de abrazar la madera húmeda,
de hurgar la herida hasta el fondo,
de roerle al tiempo las entrañas.
Aún cuando entre mis piernas se resequen las raíces
y destile el polvo amarillento de aquellos instantes.
-Sus instantes-
jueves, 7 de julio de 2011
"Des-"
lunes, 23 de mayo de 2011
Pies cansados

Es hora de peinar cristales con los dedos,
de articular el mármol en los espejos
y acurrucar huesos en las uñas.
Mientras la voz retumba en médulas en llamas
y la muerte va tiñendo la luna de sombras,
voy fumando las metáforas de motivos escarchados,
mirando a través de tus pies
ya cansados de seguir mis pasos.
Pensándo-te
sábado, 16 de abril de 2011
Invierno
Me vi durmiéndote en días tuyos,
tan tuyos que ni siquiera eran míos.
La noche iba despertando triste
tras las campanadas de las sábanas.
-Siempre en alto el retorno del invierno
en frío y lluvia seca-
Cuando incluso tu nariz se enredaba en mis piernas,
en un campo cerrado, desentendido de ti y de mi.
Ya no importa lo que suele ser.
Se tienden en la cama la arrogancia y la estupidez
de mis manos, de mi espalda.
Frías y secas de las tuyas,
empolvadas del metal que vulnera tus recodos.
tan tuyos que ni siquiera eran míos.
La noche iba despertando triste
tras las campanadas de las sábanas.
-Siempre en alto el retorno del invierno
en frío y lluvia seca-
Cuando incluso tu nariz se enredaba en mis piernas,
en un campo cerrado, desentendido de ti y de mi.
Ya no importa lo que suele ser.
Se tienden en la cama la arrogancia y la estupidez
de mis manos, de mi espalda.
Frías y secas de las tuyas,
empolvadas del metal que vulnera tus recodos.
viernes, 11 de febrero de 2011
Tu beso huele a muerto
Tu beso huele a muerto
y me gusta esa mezcla de hedor e infierno,
única como la sombra que se apaga en el camino,
como la opacidad de las manillas del reloj.
Los ojos se me astillan.
Destilando nubarrones en celo
se enredan las migajas que ignoraron
por tanto tiempo,
la razón que me obligó a ignorarte como amante,
como souvenir .
Tan furtivo fue tu camino
que el mío se cruzó con la embriaguez de la medianoche
cobijando una imagen desteñida y plasmada en mis pies.
Los callos de mis manos tienen hoy un nombre,
porque tu beso huele a muerto y me gusta,
porque descanso en tu lengua
y te pierdes en mí, hasta no encontrarte.
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